Financiación universitaria comparada
No es fácil determinar cuándo una universidad o, para el caso, cualquier otra institución o entidad es buena o mala, funciona bien o mal. Salvo casos clamorosos, solo la comparación con otras instituciones o entidades nos permiten establecer su nivel, la calidad de su desempeño, la bondad de sus productos o servicios. Con la financiación ocurre algo semejante. Salvo que tengamos términos adecuados de comparación, buenas referencias, no se puede dictaminar cuándo una financiación es adecuada y cuándo no.
Gasto público universitario como porcentaje del PIB
En el debate acerca de la financiación de EHU se ha recurrido en numerosas ocasiones al porcentaje que representa el gasto público dedicado a financiar las universidades públicas con relación al PIB. Y se ha llegado a afirmar que la LOSU obliga a las comunidades autónomas a destinar un volumen de recursos del 1% del PIB a financiar sus universidades públicas.
La LOSU, sin embargo, no dice tal cosa. El artículo 55. 2 de esta ley, dice lo siguiente:
En el marco del plan de incremento del gasto público para 2030 previsto en el artículo 155.2 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, el Estado, las Comunidades Autónomas y las universidades comparten el objetivo de destinar como mínimo el 1 por ciento del Producto Interior Bruto al gasto público en educación universitaria pública en el conjunto del Estado, permitiendo así la equiparación progresiva a la inversión media de los Estados miembros de la Unión Europea y el cumplimiento de los objetivos establecidos en la presente ley orgánica. Para alcanzar ese objetivo de carácter plurianual, se establecerán en los Presupuestos de las Comunidades Autónomas, en los del conjunto de universidades y en los Presupuestos Generales del Estado, las correspondientes aportaciones, de acuerdo con las disponibilidades presupuestarias de cada ejercicio.
Veamos cuánto gasta nuestra comunidad autónoma. He recurrido al año 2022 porque es el último del que disponemos de referencias de otras comunidades autónomas.
Gasto público como porcentaje del PIB (2022):
Aportación autonómica: 0,50 % (Euskadi) vs. 0,57 % (conjunto del Estado)
Aportación autonómica+ compensación de tasas: 0,56 % (Euskadi) vs. 0,70 % (conjunto del Estado).
Aportación autonómica + compensación de tasas + Gobierno Español: 0,64 % (Euskadi) vs. 0,84 % (conjunto del Estado).
Como se puede observar, no figura en ese esquema ninguna contribución de las universidades públicas, aunque la LOSU es esplícita al respecto. Y es lógico que lo sea, pues un porcentaje de los fondos que captan las universidades de contratos y convenios revierte directamente a las propias universidades. Quizás sean porcentajes pequeños, pero no por ello deberían dejar de recogerse.
Por otro lado, en el texto de la LOSU queda meridianamente claro que el objetivo del 1 % se propone para el conjunto del Estado. Esa previsión es lógica, porque una norma estatal no puede obligar a una comunidad autónoma a que utilice sus recursos de una forma u otra. Se trata, por esa razón, de una recomendación de carácter general.
Hay razones adicionales por las que el uso del porcentaje del PIB como indicador de esfuerzo no es adecuado, pero por el momento no extenderé más sobre el particular. Llegado el caso, si lo considerase necesario, lo haría. Pero no ahora.
Gasto público por estudiante
Otra forma de hacer comparaciones es expresar el gasto en función del número de estudiantes. Al fin y al cabo, son los y las estudiantes los destinatarios inmediatos de la actividad universitaria. También la investigación está vinculada a la actividad docente cuyos destinatarios son ellos y ellas.
En este apartado, como en el anterior, es preciso considerar de forma diferenciada el gasto que realiza la administración autonómica (Gobierno Vasco, en nuestro caso) y el total, al que debe añadirse las aportaciones de la administración del Estado. Pero vamos por partes.
En la primera figura se representa la variación del gasto (€/estudiante) que han realizado las comunidades autónomas (en azul, la CAV; en naranja, el conjunto de las CCAA del Estado) en la última década, y se ha incluido la previsión para los ejercicios de 2025 y 2026 en nuestra comunidad autónoma. La fuente de los datos, hasta 2022 ha sido el SIIU (Servicio Integrado de Información Universitaria, del MCIU) y, a partir de 2023, las liquidaciones presupuestarias o las previsiones para las liquidaciones de 2025 y 2026.

La distancia entre las dos líneas es considerable, aunque se va reduciendo con el tiempo, sobre todo en 2020, el año de la pandemia. Desconozco las circunstancias que rodearon los ajustes presupuestarios de aquel año.
Y en la segunda figura, se representa la misma variación del gasto, aunque en este caso se ha sumado la aportación de la administración central del Estado.

En 2024 cayeron los fondos procedentes de la administración del estado, aunque ignoro las causas; quizás tenga relación con la dinámica de los fondos Next procedentes de la UE. Tampoco sabemos si el resto de CCAA se vieron afectadas por ese mismo fenómeno.
Gasto por estudiante como porcentaje del PIB por persona
Los datos presentados antes, sin embargo, no tienen en cuenta un elemento muy importante, cual es la riqueza de cada ámbito geográfico o político. Por ese motivo, una comparación más rigurosa consiste en expresar la variable anterior como porcentaje de la renta por habitante. Ese es el indicador que se presenta en las figuras siguientes. Omito las explicaciones porque, salvo la introducción de la referencia a la renta por habitante, en todo lo demás, lo dicho para las anteriores, vale para estas.
Esta primera solo incluye las aportaciones de las administraciones autonómicas.

Y esta incluye las aportaciones de las dos administraciones, la estatal y la autonómica.

Estas figuras sugieren que entre 2020 y 2023 hubo aportaciones importantes del Estado a las universidades públicas, aunque de esas aportaciones, nuestra comunidad no se benefició en la misma medida. Por otro lado, la mayor subida se produjo, sobre todo para las universidades del Estado, en 2020, precisamente porque en ese año el PIB se desplomó y sin embargo, la financiación universitaria no lo hizo.
Conclusión
Hasta donde podemos comparar, la aportación del Gobierno Vasco a EHU, descontado el efecto de la renta por habitante, se ha encontrado claramente por encima de las aportaciones de otras comunidades autónomas a sus universidades. Gracias a los fondos que aportó el Gobierno español entre 2020 y 2023, el gasto por estudiante, normalizado según la renta por persona, del conjunto de universidades españolas llegó a igualar al de nuestra comunidad.
Por último, los presupuestos de 2025 y 2026 han permitido elevar el gasto por estudiante por encima del crecimiento de la renta per capita. Hemos iniciado, por tanto, una senda ascendente que confío podamos mantener en los próximos años si el ciclo económico no nos da un disgusto.
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