Conjeturas


Covid-19

¿Hemos tirado la toalla?

2021-04-23 12 Comentarios

Las Comunidades Autónoma Vasca (522), Foral Navarra (420) y de Madrid (401) lideran destacadas la incidencia de la covid19 (las cifras entre paréntesis expresan, como es habitual, la incidencia acumulada en 14 días por cada 100000 habitantes).

En Navarra han muerto 9 personas en la última semana (13,7 por millón), en Madrid han sido 86 (12,7 por millón) y en la CAV, 27 (12,3 por millón). En la CAV, además, los ingresos hospitalarios, la ocupación de las UCIs y los fallecimientos seguirán subiendo, porque la incidencia diaria ha superado el millar de casos en varias ocasiones estos días y sus consecuencias las veremos dentro de tres semanas. No me atrevo a comentar la situación de Navarra y Madrid, porque no veo lo que ocurre en esas comunidades, así que solo me referiré a la mía, a la CAV.

El LABI, el organismo que valora la situación y recomienda al gobierno las medidas que se deben tomar, prevé que durante los próximos días la incidencia de la pandemia se mantendrá en una meseta y luego descenderá lentamente. Interpreto que el LABI renuncia a recurrir a medidas más rigurosas para cortar la cadena de contagios y confía la evolución de la pandemia en las próximas semanas y meses a los efectos de la vacunación. La meseta sería la consecuencia del funcionamiento del semáforo automático, tal y como funciona en este momento, y el descenso lento posterior obedecería al efecto de las vacunas.

El LABI, de hecho, ha recomendado mantener las normas vigentes porque, según ha declarado, son suficientes y lo que hace falta es que se cumplan.

El auto de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJPV que permitió la reapertura de los bares tuvo dos efectos nocivos. Uno es que frenó el ritmo de descenso de la incidencia de la covid19 y dejó a la CAV en situación precaria para afrontar la siguiente ola. Y el otro es que limitó mucho el margen de actuación de las autoridades, lo que merma su capacidad para contener la pandemia.

Ahora bien, por muy adecuadas y rigurosas que se consideren las actuales, sigue habiendo margen para tomar medidas adicionales; y si la situación fuera más grave, no dudo de que se tomarían. Pero se ha optado por no hacerlo porque se ha decidido que lo que hace falta es que se cumplan las normas que ya hay.

Pero eso no va a pasar.

Conforme han ido pasando los meses, el cumplimiento ha sido cada vez más laxo o, en algunos casos, se han dejado de cumplir de forma evidente. No hay trabas a la movilidad como las hubo durante olas anteriores; autobuses, metro y carreteras no parecen sufrir los efectos de la pandemia. Hay locales de hostelería que llevan el reloj muy atrasado. Lo cierto es que nunca he visto muchos agentes de la ley por las calles o patrullando en automóvil, pero durante los últimos dos meses no he vuelto a ver policías municipales en la calle, ni uno solo; si acaso, algún coche de la Ertzaintza.

No, diga el LABI lo que diga, las normas no se van a cumplir. Por dos razones que quizás sean una en el fondo.

Una es que no se hacen cumplir. Es verdad que no se puede poner un policía detrás de cada persona. Pero de ahí a no poner casi ninguno en la calle va un trecho.

Y la otra razón es que mucha gente ya no está por la labor de cumplir las normas. No sé si es más que la que sí está dispuesta a cumplirlas, pero lo que percibo es que es más, bastante más, que la que no lo estaba antes. La actitud de la gente ha cambiado y ya no actuamos con la prudencia con la que solíamos hacerlo.

Muy probablemente la expectativa de una pronta vacunación ha influido en ese cambio de actitud. La vacuna nos ha podido anestesiar; la promesa de una próxima inmunización nos habría insensibilizado ante las consecuencias y riesgos inherentes a los comportamientos imprudentes. Quizás hayamos bajado la guardia por verla tan próxima.

Por último, creo también que hemos llegado a una situación acerca de la que ya escribí; es posible que hayamos llegado a esa cifra de muertos que es socialmente aceptable. Es posible que estemos dispuestos a convivir con esa cifra, confiando nuestro futuro y el de otras muchas personas a la suerte y una próxima vacunación. Y algo parecido deben de pensar quienes han renunciado a intentar que se cumplan las normas o a aplicar normas más restrictivas.

He dicho antes que quizás no sean dos, sino una única la razón por la que no se cumplen las normas y nos encontramos en la situación que sufrimos en este momento. Esa razón es que la sociedad vasca, en sus diferentes niveles de responsabilidad, parece haber renunciado a esforzarse, parece haber tirado la toalla. Y si no fuera por la enorme tensión a que estamos sometiendo al sistema sanitario, quizás viviríamos más despreocupados aún, inconscientes del riesgo individual, familiar y social que corremos, e insensibles al drama que todas esas muertes representa.

Adenda:

Más de una persona ha respondido en tuiter a la pregunta que sirve de título a esta anotación negando que, al menos ellos y sus allegados, hayan tirado la toalla. Si tengo ocasión mañana mismo trataré de comentar sus respuestas aunque, por supuesto, no tengo la más mínima duda de ello.

De otro tenor fue la respuesta de Ugo Mayor:

Él me decía después que si se compara el repunte actual con los dos anteriores, la velocidad de expansión de contagio de este es más lenta, a pesar de que la variante británica se considera más contagiosa. Por esa razón, deberíamos observar una expansión más explosiva si un porcentaje más alto de la población hubiese tirado la toalla. Como le señalé en tuiter, en mi opinión hay factores que explicarían esa aparente discordancia. Creo que son dos.

Por un lado, el porcentaje de población inmunizada ha crecido a lo largo del tiempo, tanto por haberse contagiado más personas, como por haberse vacunado ya un porcentaje significativo. Sabemos que en las vacunadas la protección, sobre todo frente a covid severa, es alta. Y además, es muy probable que las vacunas reduzcan la transmisión del virus, aunque no sabemos en qué medida. Ugo respondió a mis argumentos con datos (le alabo el gusto) y una cuestión adicional.

Los porcentajes insertados en la figura indican la proporción de personas inmunizadas al comienzo de cada ola. Y como puede leerse en el tuit, Ugo se pregunta si ese 14,5% puede justificar el carácter menos explosivo (subida más gradual) de los contagios en este repunte.

Mi opinión es que sí. Aunque la diferencia de 9,5% a 14,5% puede parecer pequeña, dado que la progresión de una pandemia tiende a cursar exponencialmente (se trata de un fenómeno multiplicativo), diferencias pequeñas de partida tienen efectos grandes.

Y luego hay otra razón a la que no he hecho mención antes. Si no me equivoco, en el actual sistema de semáforos el rojo se alcanza con una incidencia de 400, cuando en los anteriores se alcanzaba con 500. Y esa diferencia, de nuevo por el carácter exponencial del crecimiento de una epidemia, puede tener un efecto significativo, ayudando a mitigar el crecimiento. Creo que ambos elementos actuando a la vez pueden perfectamente ralentizar el crecimiento de la incidencia de la covid en la población.

Confieso que mi conjetura es eso, una conjetura, y que se basa, en parte, en lo que observo a mi alrededor. Pero respondiendo a Ugo, creo que sí es compatible con la trayectoria que muestran los datos de incidencia a lo largo del último año.



12 Comentarios En "¿Hemos tirado la toalla?"

  1. Hametiknabil
    2021-04-23 Responder

    Pues creo que tienes razón, Juan Ignacio: la sociedad, en general, ha tirado la toalla. ¿La razón? Entre otras la más importante creo que es que ya no confía para nada en en las recomendaciones de las autoridades. Y no me extraña. El “carajal” montado con las vacunas es monumental; y es responsabilidad al cien por cien de estas supuestas autoridades, que ya no saben ni qué hacer para salir del lío en que se han, y nos han, metido. Hoy mismo en este periódico aparece una nota nota de prestigiosos médicos de Bizkaia que insisten en que a día de hoy no existe otra solución que vacunar, vacunar y vacunar. Pues va a ser que no, nuestros próceres siguen inmersos en una absurda polémica sobre cuáles vacunas seguir inyectando a la población, sin ningún criterio científico que avale sus decisiones. La OMS y la EMA han explicitado su postura al respecto, pero como si nada. Hay miles de personas, más de un millón en todo el estado, a los que se ha aplicado una primera dosis de la vacuna de Oxford/Astra-Zeneca y ha día de hoy no saben muy bien como va acabar su historia. Me da la impresión de que nuestras autoridades ya no saben qué hacer, van como “pollo sin cabeza”. La gestión de la pandemia en Hispanistan ha sido nefasta y la actitud del GV ha sido de un seguimiento borreguil y suicida de esta dinámica. En estos momentos creo que sería conveniente que, vista la incompetencia del gobierno central, el gobierno vasco hiciese uso de sus competencias y tomase las riendas del proceso de vacunación, haciendo por su cuenta un acopio de vacunas autorizadas por la EMA e implementando un proceso rápido de vacunación, sin complejos, en plan británico, por supuesto respetando los derechos individuales. Cuando las autoridades dimiten del deber de proteger el derecho a la vida , a la salud y al bienestar de los ciudadanos, estos tienen el derecho a buscar su bienestar por su cuenta.

    • Fernando Cueva
      2021-04-24 Responder

      Tú no cuentas con el juez Garrido, Hametiknabil.
      Él solito se encargará de abrir los bares y de queen Euskadi se haga lo que mande Ayuso, el GV no pinta mucho mientras la derecha gobierne desde la judicatura.

  2. Nik
    2021-04-24 Responder

    Yo creo que estamos pagando las consecuencias de la semana santa en la cual había que salir de casa al lugar que nos interesaba, eso sí, sin salir de nuestra comunidad
    No podíamos acercarnos a Nafarroa o a Cantabria porque nos contagia amos, pero si a las segundas viviendas en nuestra comunidad, con llenazo en Bakio, Lekeitio, Zarauz y todos los pueblos de segundas residencias a lo largo de nuestra comunidad donde los pudientes, sobre todo políticos y cargos de este país tienen sus guaridas, a las que se trasladaron.
    Pensaban que en estos lugares de Euskadi no habría contagios pero la realidad ha sido muy distinta.
    Si hay limitación de movimiento debería de ser total y en todos los sitios y así si se evitarían los contagios masivos.

  3. Esnepel
    2021-04-24 Responder

    Hasta ahora, confieso que me consideraba entre los más creyentes de los datos de la pandemia y la gestión de todas y cada una de las autonomías, los ministerios y los comités correspondientes.
    Ya no. Ahora una corriente de sospecha conspiranoica se ha colado entre mis atemorizadas meninges al comprobar frente a un mapa de la España vertebrada cómo aquellas zonas donde el turismo participa más en la tarta del PIB, presentan datos más invitadores a la llegada del ansiado consumidor de paella y vino de verano. Una anécdota que lo confirma es la enorme seguridad que tienen las autoridades sanitarias de Andalucía sobre los benéficos datos que presentará en junio el entorno de La Cartuja para una Eurocopa con público, al gusto del estimado cliente. Otro fenómeno milagroso digno de investigar es la maravillosa evolución de los datos de la Comunidad Valenciana, ejemplo vivo de comunidades díscolas con la posibilidad de abandono de esa indeseada distopía del BOE que se llama Estado de Alarma.
    Posiblemente haya influido sobremanera la inexistencia de un juez Garrido, pero más me inclino a pensar, habida cuenta de que las medidas implantadas en esas comunidades son similares a las del País Vasco, Navarra y Cataluña, y los resultados absolutamente contrarios, que nos encontramos en la presencia de una cierta estadística creativa con cocinamientos de última tendencia.
    Vamos, que los datos no me los creo. Que la bondad de la evolución tiene una tendencia clara a la dominancia binaria PP-PSOE. Las comunidades "especialitas", no "binarias", no tenemos tanto éxito con las mismas medidas, y eso canta.

  4. Julen
    2021-04-24 Responder

    Yo hace tiempo que tiré la toalla.
    No es un estudio empírico, pero, así a ojo, diría que podríamos dividir a la “ciudadanía” en tres grupos en base a su (a nuestro) comportamiento con respecto a las normas: Un 60% que sigue cumpliendolas confiando en que algún sentido tendrán cuando las ponen… otro 30% que aprovecha los resquicios de las normas para eludirlas (No me permiten ir en Semana Santa a mi segunda residencia de Laredo pero, si ando rápido y reservo antes del día 26, si me permiten alquilar una casa en la otra punta de mi Comunidad…) o que las cumple como en aquel chiste del intermitente “ahora si, ahora no” y el 10% restante que directamente hace lo que le sale de los mismísimos.
    Y lo peor es que, en la medida en que la situación se prolonga, cada vez más gente del primer grupo se irá sumando al de los que hacen lo que les viene en gana mientras nuestros dirigentes políticos siguen diciendo cada día una cosa y la contraria y la policía pasea en su coche mirando para otro lado.

  5. Hametiknabil
    2021-04-24 Responder

    Vamos a ver, Nik: la CURVA de la cuarta ola empezó a subir el 10 u 11 de marzo; la Semana Santa no empezó hasta tres semanas después. Las curvas que han descrito las diversas oleadas de la pandemia han cursado así, son FUNCIONES EXPONENCIALES, empiezan con un incremento lento pero de repente se disparan. El EFECTO no puede ser PREVIO a la CAUSA. El propio Fernando Simón, aunque no sea para mí una autoridad muy fiable, ha negado la incidencia de la Semana Santa en la CUARTA OLA.
    LA SEMANA SANTA Y LAS FINALES DE COPA NO HAN PODIDO SER LOS DESENCADENANTES DE LA OLA PANDEMICA ACTUAL.
    Que cada palo aguante su vela.

    • Nik
      2021-04-25 Responder

      Pues las últimas noticias que leo dicen que los ingresos en los hospitales y en las UCIS están que Dan miedo, será que se habían contagiado en navidades.

  6. Leo con mucha atención sus entradas en este blog y he de confesar que en muchas ocasiones nutren las del mío.
    Ante las reflexiones de hoy se me ocurren algunas preguntas, sin ánimo polémico alguno.
    Así, si estando vigente el Estado de Alarma, el ejecutivo vasco ,con todos los recursos jurídicos a su disposición,no ha sido capaz de contener la expasión del virus ¿ qué sentido tiene pedir su prolongación?
    Por otra parte , y aunque ahora se pueda discrepar de una actuación judicial sin incurrir en desacato, ¿no es cierto que el poder judicial va a continuar estando ahí y que solo cabe ofrecerle argumentos suficientes e incontestables para que acepte las resoluciones del ejecutivo?
    Asimismo, si se reconoce que la población se ha relajado en la profilaxis - y eso habría que justificarlo empíricamente y no solo deductivamente- ¿ qué parte de responsabilidad histórica tiene la ausencia de una educación pragmática y sin valores, y cuál es la que corresponde actualmente a las informaciones sobre la relevancia de la vacunación? Y, ¿ qué fallo de comprensión se manifiesta sobre las dimensiones de esta crisis que continúa presentándose como mayormente sanitaria, ocasionalmente económica, pero casi nunca como psico-social?
    En fin, habría más preguntas, pero algunas de ellas ya he pretendido contestarlas desde mi propio blog a lo largo de este último año.
    Muchas gracias por sus aportaciones que, espero ,continúen siendo tan sugerentes. Un cordial saludo.

    • Esnepel
      2021-04-25 Responder

      Sobre el componente judicial que apuntas, Huici, creo entender que, sin la declaración del Estado de Alarma, unas medidas que dificulten la movilidad serán rechazadas con más facilidad (no soy jurista pero supongo que hasta de oficio, sin necesidad de demanda gremial) como perjuicio de un derecho fundamental. Con el paraguas del estado de alarma será necesaria la demanda de los perjudicados para paralizar las medidas, demostrando que les causa un perjuicio irreparable si es que no se les demuestra que dicho perjuicio permite la salvaguarda de un derecho superior.
      Dicho de otra manera: Con el estado de alarma puede, como mucho, evitarse el cierre de los bares, si hay Garrido de turno; sin el estado de alarma, no solo el cierre de los bares sería ilegal, sino también el confinamiento municipal, el autonómico, el toque de queda, el nº de personas en una reunión, el cierre escolar... Los ejecutivos autonómicos estarán sólo para pinchar, si tienen, la dosis salvadora en los deltoides de sus ciudadanos, y hacerlo antes de la llegada de las sucesivas olas, oleadas, más bien.

  7. Masgüel
    2021-04-25 Responder

    Yo no entiendo a los tiran la toalla precisamente ahora, a no ser que todavía estén rompiendo la encía con las muelas del juicio y no teman sufrir una covid grave. Para los que peinamos canas la situación es muy distinta. Cuando aún no había vacunas ni se las esperaba, lo sensato era asumir que el contagio estaba a la vuelta de la esquina para cualquiera y, cumpliendo las medidas de higiene y distancia social, aceptar que la vida sigue hasta que deja de hacerlo.
    Pero ahora, esperando la cita para vacunarse en pocos meses, es cuando más sentido tiene prevenir el contagio. Tirar la toalla en el último asalto es estúpido. Hoy ingresar en UCI o morir de covid por imprudencia (también hay quien sigue muriendo por mala suerte), es de saltabalcones.

    • Masgüel
      2021-04-25 Responder

      Y con todo, un poquito de perspectiva. Con la nariz pegada a la fachada no se puede ver un edificio.
      - ¿Cómo se hace una crisis?:
      https://www.youtube.com/watch?v=dHNP_urmNHw
      https://fundaciongasparcasal.org/wp-content/uploads/2021/02/LIBRO_SOCIEDADENTREPANDEMIAS.pdf

  8. enrique
    2021-04-25 Responder

    Voy a ser muy breve: la única realidad desde el principio ha sido "la cifra de muertos socialmente admisibles". . Se me hiela la sangre al pensar que esa cifra en realidad eran personas. Mañana puedo engrosar yo mismo o cualquiera que tenga a bien leer este comentario esa cifra socialmente admisible. Que hipocresía más terrible la de nuestros gobernantes y conciudadanos. El único alivio que me queda es saber que esta pandemia no ha sido gestionada por tarados tipo Abascal.


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